Nuestra historia
Nuestra historia empieza en un taller de Castro del Río
Antes de ser una marca, The Castro Ero fue una pregunta dentro de un taller: después de tantos años ayudando a otras personas a dar forma a sus ideas, ¿cómo contaríamos la nuestra?
La respuesta nació entre bocetos, tintas y prendas en Castro del Río, Córdoba. Queríamos hablar de dónde venimos sin convertir Andalucía en una postal. Una marca hecha de pueblo, oficio, humor y memoria cotidiana.
Así nació The Castro Ero: historias de aquí convertidas en ilustraciones que se pueden llevar puestas.


El lugar donde empezó todo
Axiomaprint: un taller familiar desde 2004
Axiomaprint nació en 2004 como un pequeño proyecto familiar en Castro del Río. Lo pusieron en marcha Guadalupe y José Luis y, más de veinte años después, dos generaciones continúan trabajando juntas.
Durante ese tiempo, el taller ha dado forma a prendas, rótulos, impresos y proyectos gráficos. Cada encargo dejó una enseñanza: escuchar antes de producir, elegir bien los materiales y cuidar el resultado desde el boceto hasta la pieza terminada.
El taller sigue en la calle Postigos, 13. Aquí se diseñan los proyectos, se preparan las prendas y se realizan las estampaciones.

Un capítulo propio
De dar forma a otras marcas a contar la nuestra
Después de años trabajando para otras empresas, quisimos aprovechar lo aprendido para construir una marca propia. No queríamos una camiseta con un dibujo cualquiera, sino contar las historias que tenemos cerca con una voz reconocible.
The Castro Ero nació dentro del taller familiar como su proyecto más personal: una forma de unir ilustración, impresión y cultura local. El punto de partida es Castro del Río, pero la mirada alcanza Córdoba y toda Andalucía.
Preferimos fijarnos en una frase escuchada en casa, una receta discutida durante generaciones, una costumbre de pueblo o un oficio que conserva las marcas de las manos. Ahí empieza cada diseño.
El origen del nombre
¿De dónde sale “The Castro Ero”?
El nombre juega con un antiguo chascarrillo castreño: «de Castro ero y bailar sepo».
La tradición oral local lo relaciona, en su versión más alegre, con jóvenes jornaleros que aprovechaban los descansos festivos para bailar. También llegó a utilizarse desde otros pueblos de forma burlesca o despectiva hacia los castreños. Recuperarlo exige recordar ambos contextos, no quedarse solo con la gracia.
The Castro Ero toma el sonido de «de Castro ero» y lo transforma en un nombre actual, casi en un personaje. Es una manera de apropiarnos de lo que somos y contarlo con nuestras propias palabras.
«Y bailar no sepo» completa el gesto. Es una licencia deliberada y una declaración con guasa: quizá no sepamos hacerlo todo ni queramos aparentarlo, pero eso no impide que nos lancemos a la pista.

Cómo lo hacemos
Del cuaderno al taller
Cada producto comienza con una idea y un dibujo propio. Investigamos el tema, hacemos bocetos y reducimos la imagen hasta encontrar un trazo claro y una paleta que funcione sobre tela o sobre el soporte elegido.
En las prendas serigrafiadas, cada color exige preparar la imagen, la pantalla y la tinta antes de pasar la rasqueta. Otras piezas se personalizan con la técnica más adecuada para su material. No todo se produce igual, pero todo se revisa en el mismo taller.
La prenda o el soporte base puede proceder de proveedores externos. En Castro del Río hacemos el diseño, la preparación gráfica, la estampación o personalización y la revisión final.
De Castro del Río hacia donde tú quieras
Historias que se llevan puestas
The Castro Ero es la historia de un taller familiar que decidió crear algo propio. Una marca nacida del oficio de dos generaciones y de la voluntad de contar nuestra tierra con ilustración, humor y respeto.

