Tradición · Córdoba
Los patios que florecen cada primavera
Cada mayo, Córdoba abre sus casas y enseña lo que guarda dentro: patios de cal, gitanillas y vecinas que riegan con arte.
Un patio cordobés no se monta: se hereda. Las macetas azules pasan de madres a hijas, los geranios tienen apellido y el pozo del fondo ha visto más veranos que nadie.
Desde 2012 son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pero para los vecinos siempre fueron otra cosa: la manera natural de vivir hacia dentro, con la fresca, las plantas y la conversación.
La colección Los Patios recoge esa herencia en tinta y color: fachadas encaladas, escaleras con flores y ese azul que solo existe en Córdoba.

